«Caso Ekin», un pretexto contra la apuesta soberanista. Entrevista a los 4 liberados el 16 de enero de 20001.
Publicada en GARA el 22 de enero.
«Caso Ekin», un pretexto contra la apuesta
soberanista
Marta Pérez, Imanol Iparragirre, Oiakue Azpiri y Txus Martínez de la Hidalga, cuatro de los imputados por el juez Baltasar Garzón por su relación con Ekin, recuperaron su libertad bajo fianza el pasado martes. No tienen duda de que aquella operación político-judicial es un reflejo del «proyecto de España frente al de Euskal Herria» y una excusa para hacer frente y «criminalizar la estrategia soberanista de construcción nacional».Marta Pérez, Txus Martínez de la Hidalga, Oiakue Azpiri e Imanol Iparragirre son cuatro de los veinte ciudadanos vascos que a mediados de setiembre fueron detenidos en el marco de otra operación político-judicial al frente de la cual se hallaba el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. A todos ellos se les relacionó con Ekin, una de las organizaciones que integran la izquierda abertzale y a la que Garzón funde con ETA. El pasado día 16 los cuatro fueron puestos en libertad.
Cuatro meses después de que se desarrollara aquel operativo, que Baltasar Garzón encuadró en el sumario 18/98, estos cuatro ex presos políticos coinciden en señalar que estas actuaciones «demuestran que al Estado español cada vez le hacen más daño las distintas dinámicas puestas en marcha en Euskal Herria».
Imanol Iparragirre recuerda que «hacía falta activar luchas e implicar a un número cada vez mayor de personas en torno al proceso soberanista de construcción nacional y Ekin, igual que otras organizaciones de la izquierda abertzale, cumple su papel en esa dirección». Aclara que es la izquierda abertzale en su globalidad la que se encuentra inmersa en esa estrategia.
Tanto Iparragirre como Marta Pérez aseguran que «la operación que se montó con la excusa de Ekin» y el resto de las relacionadas con el sumario 18/98 ponen de manifiesto que la izquierda abertzale «está cumpliendo bien esa labor, porque en la medida que nosotros avanzamos el Estado tiene que poner piedras en el camino».
Pérez insiste en que no se trata de una ofensiva del Estado español, sino «de la ofensiva de la izquierda abertzale a la que el Estado se ve obligado a res- ponder». A este respecto, Imanol Iparragirre añade que «en la medida en que nosotros vamos avanzando en esa apuesta por la soberanía, ellos están obligados a hacer algo».
«Antes explica la lucha se daba entre ETA y el Estado, pero ahora, en la cárcel, encuentras a muchos militantes de ETA, que son los que más aprietan, pero también otro tipo de gente que no practica la lucha armada». Por eso, concluye que «nosotros hemos salido, otros también, pero otros más entrarán y ahí tenemos el ejemplo de Pepe Rei».
Amplio abanico represivo
En esta misma línea ahonda Txus Martínez de la Hidalga, quien afirma que la represión que el Estado español ejerce sobre los ciudadanos vascos se ha diversificado y extendido a nuevos frentes. A juicio de Pérez, esa estrategia represiva responde a que la izquierda abertzale ha puesto en marcha nuevos mecanismos de construcción nacional y «el Estado se ha visto obligado a adoptar nuevos instrumentos para intentar frenar lo que, según se está viendo, les está haciendo daño, la estrategia soberanista de construcción nacional, al margen de lo que siempre les ha hecho daño».
Ninguno de los cuatro se muestra sorprendido por el operativo montado en torno a Ekin. Txus Martínez de la Hidalga indica que los miembros del Gobierno español «siempre lanzan globos sonda y ya entonces (justo antes de su detención) se percibía que algo iba a pasar, que lo que empezaron en 1998 (cuando Garzón inició el sumario) tenía su continuación».
Por eso, tanto Iparragirre como Pérez subrayan que «la clave está en que nosotros hagamos nuestro camino sin mirar a Madrid y París», pero tampoco a PNV y EA, con los que son especialmente críticos por considerar que «no les interesa demasiado que el Estado frene estos golpes represivos».
En relación a PNV y EA, Iparragirre apunta que «si quieres conseguir algo, luchas, aprietas y tienes costes, pero avanzas y desde una posición de fuerza empiezas a exigir. Si no, te quedas donde estabas». Por eso, tiene claro que será la izquierda abertzale la que «tirará del carro», junto a otros sectores que apuestan por la construcción nacional, y que luego «ya se verá con quién nos encontramos en el camino».
De vuelta a la ofensiva represiva, Marta Pérez añade que «hay que tener en cuenta cómo hacer frente a la represión pero, sobre todo, tenemos que centrarnos en realizar nuestro trabajo y sacar adelante nuestro proyecto. Vamos por el buen camino, porque cuando ellos golpean de esta manera es porque se están encontrando con un problema que cada vez es más amplio y afecta a más sectores».
Martínez de la Hidalga insiste en que «la represión no debe condicionarnos, pero tampoco debemos resignarnos y asumirla como algo normal».
Por todo ello, no albergan duda alguna al afirmar que el objetivo último del sumario en el que están imputados es «la criminalización de la estrategia soberanista de construcción nacional». Iparragirre incide en que este sumario «refleja muy bien las dificultades del Estado frente a los planteamientos de la izquierda abertzale y otros sectores soberanistas». «Es un sumario asevera Martínez de la Hidalga que pretende destruir el proyecto soberanista, que va más allá de la izquierda abertzale».
«Proyecto de España»
«Es el proyecto de España contra el proyecto de Euskal Herria. Es una guerra entre ambos proyectos y Garzón es la cabeza visible de la estrategia del Estado español contra Euskal Herria», asegura. A este respecto, Pérez añade que «es el ejemplo más claro de lo que plantea España ante la propuesta que está haciendo Euskal Herria».
Los cuatro guardan un recuerdo especial de su paso por prisión. Pérez destaca lo positivo de «vivir lo que se está viviendo dentro de la cárcel, que no deja de ser una consecuencia de lo que pasa en la calle». Ha visto y ha tenido ocasión de tomar parte en la lucha que se está desarrollando al otro lado de los muros y ha constatado también el empeoramiento en las condiciones de vida impuestas a los prisioneros vascos.
De la misma opinión es Iparragirre, para quien ésta ha sido su tercera estancia en prisión. Señala que «la cárcel está peor en cuanto a condiciones de vida», pero destaca, sobre todo, que «el colectivo está mejor a nivel político y de objetivos». Revela que esta realidad «me chocó respecto a los debates que se daban en la calle sobre presos políticos, políticos presos y presos de conciencia». Insiste en que «todo el que entra en la cárcel tiene claro que, independientemente del motivo, es del colectivo de presos políticos», y considera que «ese debate estaba inducido muchas veces por personas para quienes el problema no son los métodos de lucha, sino la lucha en sí misma».
También Oiakue Azpiri apunta que «la cárcel no hace distinciones, porque te van a machacar igual y la respuesta debe ser la misma». Por eso, desde su experiencia asegura que para ella ha sido clarificador constatar «la pluralidad del colectivo, su unidad y la claridad de objetivos». En definitiva, señala que «las acusaciones pueden ser diferentes, pero la respuesta, la lucha, es conjunta».
Aunque Martínez de la Hidalga coincide con sus tres compañeros, apunta que le ha servido para «no relativizar» algunas cuestiones relacionadas con la situación de los presos y la vida en prisión, que «cuando estás en la calle las valoras de otra forma, quitando importancia a cuestiones que dentro son fundamentales y sobrevalorando algunas otras más secundarias».
Ante la situación por la que está atravesando Euskal Herria animan a la ciudadanía a duplicar sus esfuerzos y Oiakue Azpiri recuerda que «los que están dentro son militantes las 24 horas del día». *
Mirari ISASI | BILBO
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